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jueves, 5 de diciembre de 2019

Canción en amarillo


Murmullo púrpura en el cielo
«Duendes otoñales»
anuncia
la tarde que se duerme acurrucada
en el poniente.
El viento ejecuta su canción
de abril amarillento
tañendo la sed de las ramas
deshojadas.
La lluvia dibuja siluetas
en cristales
empañados de tiempo
detenido.
El cáliz de la noche ofrece
un trago de agridulce bruma
que ha de embriagar
desvelos.
Abril es ocre y es naranja
es obra de arte
donde
la paleta y la tela se funden
en el suelo.

sábado, 30 de noviembre de 2019

Último tango de otoño

«El hombre de la esquina gris»

Las palabras no dicen,
los silencios no callan
y retumban sus ecos
en las cúpulas yertas
de una página.
Tango final
sin golondrinas,
ni percal ni arrabales.
El adiós que sembraban los trenes
se disipó en el aire irrespirable y agrio.
Las calles huelen a despojos rojos,
el sol se tambalea entre gigantes
de cemento, bebiéndose la noche
en un único trago:
embriagado de estrellas se cae lentamente
y muere en el confín de la avenida larga.
Los bandoneones gimen:
huérfanos de manos
llaman a la solidaridad
del trasnochado,
apelan al alcohol
de bodegones olvidados,
de mostradores gastados por los codos
y por el paso del tiempo que no vuelve.
Agazapadas en papeles
blancos y amarillos,
cicatrices negras
y heridas azules
van obturando
el tiempo.

Glavi, 20 de mayo de 2017

viernes, 25 de octubre de 2019

Todos los días


«Oleada de luchas»
Hoy caminé por la Alameda,
y crucé Le Quartier Latin
en una tarde de mayo del 68.
Hoy estuve de visita en Praga
y era primavera.
Hoy me robé un clavel
de un fusil portugués
y conversé alegremente
con un barbudo habanero
que fumaba en el Malecón.
Hoy le pedí un cigarrillo
a un flaco de guardapolvo blanco
que llegaba agitado del Clínicas
con otro flaco de mameluco.
Luego los perdí de vista
se fueron apurados
rumbo a la cañada del Suquía.
Sonó el timbre, me desperté,
un compañero me venía a buscar
porque la lucha continúa.

Glavi 22/07/2016

miércoles, 16 de octubre de 2019

Sinfonía inmortal

(A la música y a Astor Piazzolla)
Qué oscuro rincón 
nebuloso y ácido
del alma,
ha parido estas notas
dulcemente amargas
que brotan cristalinas
desde el ocre
y el ébano.
Adónde va esa melodía
que llueve en mis pupilas
y me nubla el tiempo
y adónde sus destellos
que alumbran mis minutos.
Qué soplo austral
despejará los cirros
de otras vidas,
en otras latitudes,
y hará llover
la misma lluvia
con diferentes aguas.
Qué labios, qué manos
qué metales , qué gargantas,
qué cuerdas, qué maderas
hablarán este  idioma
perfecto, inmortal,
que pertenece a todos
y es propiedad de nadie.

Glavi, 27 de julio de 2017

martes, 15 de octubre de 2019

Refugio del tango

En tacañas cantinas
y bares empapados
de vinos rebajados
y humedades eternas.
En otoños porteños
donde las hojas muertas
la parlan en lunfardo
chamuyando chasquidos.
En la yeca alienada
de bocinas y hollines
donde se incendia el tiempo
en el cerril asfalto.
Allí habita silente,
despertando de noche
con sus corcheas sucias
y sus fusas cansadas.
La viola inmaculada
en las manos de Grela
le va tejiendo alas
y lo viste de pájaro:
un Ícaro del Plata
se derrite en la Luna
que maquilla su cara
en las teclas de un piano.
Un fueye sibilante
le tose su catarro
de tabaco y de tiempo
y en ojeras violáceas
se aletarga su canto.  
En el umbral del cielo,
allí donde los duendes
del bandoneón matrero
se quedaron dormidos:
allí descansa el tango.

12-09-2009

domingo, 13 de octubre de 2019

Arrullo de la zamba


Viene la zamba a arrullar
un corazón descompasado,
niño con alma de gorrión
acude presta, hospitalaria,
montada en un tropel de ángeles
hechos de vino y madrugada.
Pinta luceros con sus notas de plata
en la noche arrumbada
de recuerdos umbrosos;
y deriva en la sangre
navegando en las venas
con sus velas henchidas
por acordes brillantes.
Remonta vuelo en un pañuelo
pletórico de lágrimas
y se eleva al poniente
batiendo sus alas de guitarra.
Y se transforma en águila
que se lanza en picada,
sobre un desprevenido diapasón.
Y en el marfil y la madera,
construye de la nada
un vergel y una casa
de paredes muy blancas
con perfume a almidón
donde descansa el alma
para empezar de nuevo otra jornada.