jueves, 27 de diciembre de 2012

Pergamino a 11 años del «Argentinazo»

Atrás quedaron las asambleas populares en la Plaza Merced y su «que se vayan todos», porque pasa lo mismo que en el resto del país: no se fue nadie. Nosotros también tenemos nuestros Garrés, Abal Medinas, Ibarras, Sabbatellas y tantos otros que se reciclan y viven eternamente ocupando cargos públicos.
La «Perla del Norte» exhibe una monumental concentración de riqueza proveniente esencialmente de los capitales agrarios y, en ese contexto, el trabajo esclavista de las multinacionales cerealeras que conchaban a los «changos» santiagueños -a través de consultoras como Manpower y Adecco- para el despanojado del maíz híbrido, sigue siendo moneda corriente.
También quedó atrás la época en que las obreras textiles poblaban el centro de la ciudad en cada cobro de la quincena: hoy la industria textil continúa siendo una de las principales fuentes de ocupación de los trabajadores pergaminenses, sólo que ahora lo hace bajo la forma de trabajo precarizado y tercerizado en el que familias enteras cortan hilos y pegan botones.
Es habitual que se ataque al Partido Obrero y a la izquierda en general de tener una visión macroeconómica y dejar de lado las cuestiones cotidianas de cada localidad: nada más alejado de la realidad. En Pergamino y en el resto del país, somos personas que trabajamos en las fábricas, los hospitales, las escuelas. Muchos vivimos en barrios en los cuales no hay acceso al gas natural o a las cloacas o el agua potable.
Mientras se han gastado fortunas para embellecer la peatonal, a medida que nos alejamos de la zona céntrica, nos encontramos con calles que parecen haber sido bombardeadas, con baches que parecen cráteres.
El intendente Gutiérrez, exkirchnerista y ahora amigo de Scioli, a pesar del caso Spartacus, transita su tercer mandato y en todos estos años una de sus «obras» más importantes ha sido la instalación del bingo (propiedad del macrista y actual presidente de Boca Daniel Angelici) favoreciendo un negocio que produce ingresos multimillonarios a sus dueños y, en contrapartida, destruye el futuro de cuantiosas familias. Junto al bingo, se estableció la Universidad del Noroeste que, curiosamente, es «bingodependiente».
El boom sojero y su consecuente incremento del valor de las tierras, ha provocado un aumento descomunal en el valor del los inmuebles y los alquileres que provoca, además, una inflación «endógena» o microinflación que se agrega a la ya exuberante que padecemos todos los trabajadores argentinos.
Y eso no es todo, para el 2013, el Ejecutivo local prevé aumentar las tasas entre un 20 y un 25% con la pasividad cómplice de los bloques opositores.
En síntesis, a través del gobierno municipal, el provincial y el nacional, los trabajadores seguimos pagando los platos rotos.
En este año que concluye, en nuestra ciudad asistimos a una lucha histórica: la que protagonizaron los estudiantes reclamando el boleto gratuito. Estos pibes, que son «hijos del Argentinazo», han dado una lección a los trabajadores pergaminenses y al conjunto de la población. Es hora de seguir su ejemplo y construir una herramienta política de los trabajadores y para los trabajadores. Desde el Partido Obrero y el Frente de Izquierda lo estamos intentando.

lunes, 1 de octubre de 2012

Televisión, morbo, dinero y muerte


"Muriendo por ganar"

El asesinato de una joven peruana no fue el trágico final de un «talk show» peruano sino la continuación del morboso derrotero de la picadora de carne de forma rectangular, con tubo de rayos catódicos o con señoriales pantallas de cristal líquido que desde hace muchos años se ha convertido en un artefacto indispensable para la inmensa mayoría de los hogares.

La chica, de 21 años, fue asesinada por su novio luego de haber confesado en «El Valor de la Verdad», que trabajaba en un club nocturno y que ocasionalmente se prostituía. También admitió ser bisexual y aseguró que estaba junto a ese muchacho hasta encontrar a alguien «mejor». La dinámica del programa en cuestión consiste en la confesión del participante de cuestiones íntimas ante familiares cercanos: cuanto más comprometedoras son las preguntas, el concursante acumula más dinero.

«El valor de la verdad» es la versión de la televisión peruana del programa de concursos «Nothing but the Truth», creado por el productor estadounidense Howard Schultz y realizado por primera vez a nivel mundial en Colombia como «Nada más que la verdad».

Los «talk show» o «realities»  existentes en la televisión argentina en los que los participantes cantan, bailan, intentan adelgazar o lloran ante las cámaras, podrían considerarse inocentes comparados a semejante denigración del ser humano impuesta por la emisión televisiva a la que hacemos alusión. 

Sin embargo, todos estos formatos tienen un común denominador: la obtención de éxito, fama y, fundamentalmente, dinero. Y son el dinero y el rating (dos elementos indisolubles) los que condicionan la conducta de participantes, conductores, productores y demás componentes de un programa televisivo. Cualquier imagen, palabra o hecho que pueda aportar un punto más de rating, es bienvenido.

El «vale todo» de una televisión pletórica de imágenes sangrientas, de pechos y traseros femeninos artificialmente exuberantes y de diálogos obscenos y superficiales, no es otra cosa que el «vale todo» del capitalismo, sistema para el cual todo es mercancía, no sólo la fuerza de trabajo de las personas, sino también sus desdichas y sus miserias.

Para "El Gran Hermano" omnipresente que muestra a quienes bailan o cantan por un sueño, todo es una "Cuestión de peso", que es la moneda de curso legal en varios países latinoamericanos y, en tal caso, bien vale la pena participar del "Muriendo por ganar".


martes, 11 de septiembre de 2012

Hoy los chicos no van a la escuela



En el Día del Maestro los chicos hacen fiaca. La brisa de la mañana de septiembre es suave y fresca, el sol se agiganta y dibuja sombras en las veredas de Pergamino. 
Es un día distinto, las calles se ven tranquilas, ya partieron a su trabajo las señoras costureras de Annan y entonces los colectivos van medio vacíos.
En mi barrio, los vecinos comentan que a la chica de al lado la metieron presa por guerrillera. A mí siempre me pareció buena, si hasta me regalaba tubos de ensayo que traía de su trabajo en el INTA para mi juego de química.
Mañana hay que volver a la escuela, pero ahora no quiero pensar en eso, voy a tratar de disfrutar el día empezando por ver Los autos locos en la tele, ayer mi tío acomodó la antena y se ve sin rayas.
Ah, me olvidaba, soy Norberto y tengo 8 años.

domingo, 9 de septiembre de 2012

El lenguaje del poder y el poder del lenguaje


Acatar o adherir, esa es la cuestión

El reciente conflicto surgido como consecuencia del pago en cuotas del aguinaldo fue el combustible que reavivó la llama del malestar que me produce escuchar o leer que «la medida de fuerza contó con un alto acatamiento».
Distintos medios gráficos y sitios web de los propios gremios utilizan sistemática y comúnmente esta terminología: «Alto acatamiento en la primera jornada del paro de estatales»   (El Día / 12-07-2012); «Alto acatamiento al paro docente convocado por el SUTE» (Los Andes / 02-07-2012); «Multitudinaria marcha y alto acatamiento al paro de estatales en Chubut»  (Web de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Chubut - Web de la www.atechchubut.org /27-06-12); «Alto acatamiento al paro de ATE en toda la provincia» (La Voz de Jujuy / 13-07-2012); «Paro docente: alto acatamiento en Buenos Aires y otras seis provincias» (Clarín / 29-02-2012); «Paro docente: alto acatamiento en todo el país» (La Nación / 06-03-2012).

Según el diccionario de la Real Academia Española, acatar expresa en su primera acepción «tributar homenaje de sumisión y respeto» y en la segunda significa «aceptar con sumisión una autoridad o unas normas legales…». En tanto, el diccionario online «WordReference» le otorga casi el mismo sentido: obedecer, aceptar voluntariamente una norma o autoridad.

Todo discurso lleva una marca social. La relación entre lenguaje y poder ha sido y es estudiada permanentemente: Gramsci le atribuyó una singular importancia  al tema del lenguaje en sus «Cuadernos de la Cárcel». Por otra parte, el lingüista inglés Michael Halliday sostiene que «la lengua es el elemento esencial del proceso por medio del cual el ser humano llega a integrarse a un grupo...». Pues bien, según el lenguaje de los medios y de los propios representantes de la corrupta y servil burocracia sindical, se nos pretende integrar a un grupo verticalista y autoritario, claramente antidemocrático, tanto en su discurso como en sus acciones.

El uso del término «acatar» no es casual, ya que es una práctica tan frecuente  como abyecta en el día a día del devenir gremial la «bajada de línea» de la dirigencia hacia los afiliados en contraposición a la metodología de las asambleas de base.
El sistema capitalista cuenta entre sus principales aliados a los medios masivos de comunicación y a los sindicatos funcionales a los intereses de la patronal y al gobierno burgués de turno.
Pensar una sociedad sobre nuevas bases, entre otras cosas, requiere disputarle el poder a una mafia sindical anquilosada en sus sillones a través de nuevas organizaciones democráticas y combativas por un lado y, por otro, llevar adelante la tarea de poner en boca de cada trabajador una terminología y un discurso también democráticos.
Publicado en "Rebelión" 10/09/2012 - Copyleft

sábado, 25 de febrero de 2012

La insoportable levedad del periodismo oficialista


Masacre ferroviaria de Once
La insoportable levedad del periodismo oficialista
Con la irrupción en el periodismo de los contenidos multimedia, las empresas periodísticas pusieron el broche final al soporte de su verdadera doctrina, que no es otra que la de la economía de mercado. En consecuencia, los medios masivos de comunicación son un sólido sustento ideológico y propagandístico del sistema capitalista; como bien los define Serge Halimi, son “los nuevos perros guardianes” del sistema.
En la actualidad, somos testigos y rehenes de un permanente forcejeo (más económico que ideológico) entre los grandes medios y el gobierno kircnerista; una falsa dicotomía que sintéticamente se podría expresar en una sencilla consigna: "Clarín" o "6, 7, 8". En medio de esta disputa, ha surgido la categoría de "periodismo militante", más propagandística que periodística y más mercenaria que militante.
Roberto Caballero es un fiel representante de ese estilo pretendidamente informativo que intenta defender lo indefendible y fundamentar lo insostenible.
En la introducción de la nota editorial de Tiempo Argentino del día posterior a la masacre ferroviaria de Once que titula "Ayer se cerró un ciclo", el escriba oficialista apela a la empatía de quienes quedamos consternados ante tamaño acontecimiento, al perfil de “carne de horario y maltrato frecuente” de las víctimas y a su condición de trabajadores anónimos que ya no han de besar ni abrazar a sus seres queridos. Todo en pos de amparar al gobierno ante semejantes e inocultables evidencias de corrupción, inoperancia y desidia.
“Ayer se cerró el círculo del menemismo ferroviario”, prosigue Caballero, manteniendo la línea del discurso de “6, 7, 8” que atribuye todos los “errores” del actual gobierno a la pesada herencia de la infame década del 90 obviando deliberadamente que el propio Néstor Kirchner, en esos tiempos, ratificó la política privatista y designó al riojano como “el mejor presidente de la historia”.
Este “periodismo militante” es el mismo que avala las “conferencias de prensa” que no admiten el “juego” –según el secretario de Transporte Schiavi- de preguntas y respuestas; el que ignora que el mismo día en que esos anónimos trabajadores eran víctimas de la negligencia y la corrupción del Estado, el juez Oyarbide anulaba las pruebas contra Jaime; el mismo que, a minutos de la muerte de Mariano Ferreyra dijo que se trataba de un “enfrentamiento entre patotas”; el mismo “periodismo militante” que justificó el desalojo de la comunidad Qom de Plaza de Mayo; el mismo que ante la detención de Rubén “Pollo” Sobrero y parafraseando al entonces Jefe de Gabinete Aníbal Fernández, sostuvo que existían "elementos contundentes" y "semipruebas plenas" para ordenar esa medida.
El gobierno, y todos sus medios comunicacionales afines, insisten sistemáticamente en querer hacernos cómplices y partícipes de su cualidad maniquea: estás con el Gobierno o estás con “la Corpo”, estás con el Gobierno o estás con “la opo”, sos kirchnerista o sos “destituyente”.
“Los carroñeros que hacen política con la muerte ajena hoy tienen el banquete servido…”, dice Caballero, omitiendo que el oficialismo, desde la muerte de Néstor Kirchner, ha montado toda una simbología necrófila expresada en distintas formas: el prolongado luto de su viuda, el Nestornauta, un video animado en el que el expresidente llega al Paraíso y se encuentra con los 30 mil desaparecidos… Siempre con el único fin de asestar golpes bajos a la sensibilidad de los destinatarios.
Se sabe que la objetividad periodística es en la práctica imposible. No obstante, cuando la subjetividad del periodista se volatiliza en la atmósfera de la obsecuencia y el servilismo, los destinatarios de la información que queremos ejercitar el juicio crítico, provenga ésta del medio que provenga, nos sentimos tratados como idiotas, como niños llevados de las orejas a cumplir con una penitencia sistemática de leer, mirar y escuchar sin que se nos permita comprender, analizar, cuestionar y disentir.
El periodismo auténtico, aun viciado de esa subjetividad que lo humaniza y acerca, debe “militar” por la verdad y la justicia, por darle voz a los que no la tienen, por animar a quienes viven en la angustia y por meter el dedo en la llaga de los que gozan del bienestar mal habido.
Mariano Moreno dijo que prefería la libertad peligrosa a la servidumbre tranquila. No hace falta decir qué prefieren los “periodistas militantes” del kirchnerismo.
Publicado en "Rebelión" 26/02/2012 - Copyleft