sábado, 29 de enero de 2011

Pergamino: capital nacional de la industria textil (y del trabajo en negro)


Cuando la vida de los trabajadores pende de un hilo

La leyenda “Annan de Pergamino” que exhibían los míticos bólidos del Turismo Carretera hizo famosa a esta ciudad del norte bonaerense. Annan de Pergamino fue una empresa pionera en la industria textil pergaminense.

En los años 70, fueron muchas las firmas textiles autóctonas que tuvieron una destacada actividad en el rubro (Abda Hnos., Filus, Raies y Rasuk) junto a las que provenían de la Capital como Wrangler, Fiorucci y Calvin Klein, entre otras reconocidas marcas de jeans.

Con la política inaugurada por Martínez de Hoz durante la última dictadura, determinada por la apertura indiscriminada a las importaciones, se cerró un ciclo que se caracterizó por el empleo formal de mano de obra calificada. Los trabajadores de ese entonces contaban con sus correspondientes beneficios y derechos laborales. El mismo plan económico se reeditó durante el gobierno de Menem, provocando junto a las privatizaciones, al igual que en todo el país, un considerable incremento de la desocupación en Pergamino.

Hoy en día, en concordancia con el marcado crecimiento de la industria textil nacional, Pergamino se ha constituido (al decir de algunos) en "la capital nacional de la industria textil". Sin embargo, en los últimos años, el panorama es muy distinto al de aquellas épocas en las que obreros y obreras textiles poblaban los comercios céntricos comprando vestimenta y electrodomésticos en cada cobro de quincena. Si bien la prensa no se cansa de elogiar

La producción “a façon” para las grandes marcas de la actualidad: Levis, Wrangler, Kosiuko, Escombro, etc., da origen a numerosos y heterogéneos talleres con distinta capacidad de manufactura pero con un común denominador: el trabajo en negro. Todas estas irregularidades se dan en el marco de una evidente connivencia entre el S.U.T.I.V. (Sindicato Único de Trabajadores de la Industria del Vestido) y las patronales textiles.

El vicepresidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, Ignacio de Mendiguren, quien ocupa igual cargo en la Unión Industrial Argentina (UIA), es un férreo defensor de la política económica kirchnerista, asegurando que "Cristina es la única que asegura el modelo" (Noticias Nº 1604). Si éste es el modelo que le va como anillo a los empresarios textiles, algo huele mal en los pagos de don Atahualpa Yupanqui.

El diario “La Nación” del jueves 20 de enero de 2003 titula “Los textiles empiezan a levantar cabeza”. No obstante, cabe destacar que el matutino no aclara que se refiere a los empresarios y no a los trabajadores del ramo que, en algunos casos, cumplen jornadas de hasta 12 horas con salarios que ni remotamente cubren las necesidades de la canasta familiar.

Otra particularidad de este pretendido renacimiento de la industria textil pergaminense es la ocupación de familias enteras que se encargan de tareas accesorias y complementarias como corte de hilos o colocación de botones.

Este método de tercerización en la industria textil, junto al trabajo infrahumano de los "changos" santiagueños que se encargan del despanojado del maíz y a las extenuantes jornadas que cumplen los empleados de los hipermercados, entre otros, constituyen el universo laboral de "La perla (negra) del norte".

El asesinato de Mariano Ferreyra desnudó una realidad que ya es imposible de disimular por parte del gobierno, las patronales y los sindicatos cómplices y socios de éstos. Los trabajadores ferroviarios son la vanguardia en esta lucha. Es de esperar que muchos más continúen su ejemplo.

Publicado en "Rebelión" 01/02/2011 - Copyleft

sábado, 22 de enero de 2011

Izquierda y kirchnerismo, un debate necesario


Norberto Galasso - Jorge Altamira. Una dura polémica que ya lleva dos cartas de cada lado, y en la que ahora interviene el historiador Pablo Pozzi.

El historiador Norberto Galasso y el dirigente del Partido Obrero (PO) Jorge Altamira entablaron una polémica pública, iniciada por una carta abierta del primero. En el artículo que reproducimos a continuación para las y los lectores de ANS, el historiador Pablo Pozzi sienta postura de forma contundente ante lo que considera "un ataque generalizado a la izquierda" por parte de Galasso. Más allá de los protagonistas involucrados, esta polémica es un indicador del momento político que atraviesa nuestro país, de las complejidades y contradicciones que plantea el proyecto kirchnerista y del rol de la izquierda en esta coyuntura. Un debate necesario.

Galasso, “el canguro intelectual”
Por Pablo Pozzi

Los colegas nunca cesan de sorprenderme. En este caso, Norberto Galasso, que yo tenía como una persona respetable, se sumó al montón en una carta abierta a Altamira y al PO que, realmente, es un ataque generalizado a la izquierda. Sus argumentos, supuestamente contundentes son de tipo histórico y político y se pueden resumir en las siguientes hipótesis:

1- El también cree en una sociedad igualitaria.

2- Él también leyó a los marxistas.

3- La izquierda es pequeña en número, cree en una revolución perfecta, aunque son “generosos y utópicos”, de hecho no tiene peso electoral.

4- La izquierda tiene teorías justas pero en la práctica colabora y resulta aliada de la derecha.

5- Así “la izquierda abstracta” atacó a Yrigoyen y a Perón igual que ahora ataca a los Kirchner abonando el avance de la derecha.

6- Yrigoyen era mejor que Uriburu, Perón mejor que Aramburu y los K mejor que Duhalde y compañía.

7- De llegar Duhalde y cía al poder esto causará una debacle represiva tan terrible o peor que la de 1976.

8- Los K tienen limitaciones y algunas contradicciones.

9- La Izquierda nacional tuvo sus errores pero siempre tuvo en claro quién era el enemigo principal.

10- En cambio “la izquierda abstracta” confunde al enemigo llevando así a su militancia a la muerte, sumando luto y desgracias.

En esta mezcla de planteos históricos y políticos se ocultan contradicciones, confusiones, y mentiras. Más aun, lo peor es que demuestra que el historiador Galasso acomoda su historia a sus necesidades y veleidades políticas.

Para empezar no se trata de “creer en una sociedad igualitaria”, sino en trabajar y construir para que exista. Con leer a los marxistas eso no alcanza. Leer no quiere decir comprender, y comprender no quiere decir actuar. De ahí el aforismo de que el marxismo es una guía para la acción. Las lecturas de Galasso (en la suposición que las haya comprendido) nunca le alcanzaron para contribuir a la construcción de esa sociedad igualitaria en la que pretende creer. De hecho, la Izquierda Nacional siempre se las arregló para alinearse con el poder de turno.

Más aun, la supuesta pequeñez de la influencia de la izquierda no se puede medir en votos a menos que digamos que la Izquierda Nacional es irrelevante ya que siempre obtuvo menos votos que la “izquierda utópica” y ni hablar de la derecha que nunca pudo ganar una elección en la Argentina excepto metida dentro del peronismo y de la UCR. Claro, supone que el poder y la influencia provienen de los votos en la Argentina. Y esto parte de la consideración que la represión, el dinero, y el poder del Estado no inciden en los resultados electorales. Y esto en la suposición que una elección es una genuina medición de adhesiones e influencia y no del poder de los aparatos y el clientelismo.

Pero bueno, las contradicciones de Galasso en este ámbito pueden demostrar la confusión de alguien que de política no sabe nada. Más preocupante es la escasa calidad de Galasso como historiador. La calidad democrática y popular de Yrigoyen se les debe haber escapado a los fusilados de la Patagonia o a los muertos de la Semana Trágica. La represión contra los comunistas de la huelga del 29 en San Francisco y las torturas a las que fue sometido Jesús Manzanelli eran, indudablemente, mejores que las que ejerció Uriburu. También, podían haber sido merecidas ya que los anarquistas y comunistas, sin duda alguna, le estaban haciendo el juego al golpismo. Lo siento pero el golpe de Uriburu no fue provocado por la izquierda. Pero ésta sí se erigía en obstáculo frente a la política económica que deseaba aplicar la oligarquía frente a la crisis de 1929. Así Uriburu reprimió algunos radicales pero sobre todo a la militancia obrera izquierdista ¿o se olvida, cómodamente, que la picana eléctrica fue estrenada contra los presos de la CGT? Con su criterio, para Galasso, Agustín P. Justo fue mejor que Uriburu, y así lo entendieron los radicales que se sumaron al famoso “Contubernio”. Aquellos como FORJA, que Galasso reivindica, eran muy minoritarios y, o sorpresa, no tenían votos. Perón, por su parte, hizo una cantidad de cosas positivas. Pero también creó la burocracia sindical, reprimió las huelgas obreras (desde la masacre de los azucareros en el 49 hasta la huelga metalúrgica del 54) aunque estas fueran de obreros peronistas. La Sección Especial detuvo, torturó y persiguió a los comunistas, incluyendo a los “peligrosos” como Atahualpa Yupanqui. Nada de esto implica que Yrigoyen o Perón fueran lo mismo que Uriburu y Aramburu. Lo que si implica es que tenían un componente represivo que Galasso prefiere olvidar. ¿Qué deberían haber hecho los anarquistas de 1919? Según Galasso deberían haberse llamado a silencio y apoyar a un gobierno que acababa de masacrar docenas de obreros. Lógico, las críticas de Galasso al “movimiento nacional” brillan por su ausencia. Los “errores” son excusados, las “contradicciones” justificadas, y los muertos, bueno, la culpa es de ellos mismos por “no entender la contradicción principal”.

Por supuesto, a esto agreguemos algunas perlitas “históricas”: Moreno envenenado y Sarmiento festejando el degüello del Chacho. ¿Qué habrá querido decir con esto? ¿Qué la izquierda envenenó a Moreno? ¿Qué festejamos junto con Sarmiento? Ahora resulta que todos los males entre 1810 y hoy son culpa de la izquierda que tiene buenas intenciones pero no comprende al enemigo principal. Claro todo esto excluye el hecho de que ni Yrigoyen, ni Perón y mucho menos los K quieren ni permiten una alianza con la izquierda. Si hacemos y avalamos lo que ellos quieren (incluyendo la represión a la izquierda) eso está bien, pero si tenemos algún tipo de pensamiento propio entonces “no entendemos al enemigo principal”.

Por supuesto, no olvidemos lo que Galasso no dice pero sí implica. La conclusión lógica de su argumento es que el golpe de 1976 fue culpa de “la juventud maravillosa” y la izquierda marxista, armada y no armada. Parece decir que deberíamos haber apoyado a Isabel y López Rega porque lo que vino después era peor. Claro, el confundido Galasso cita para la izquierda lo que vale para sí mismo: “porque eso se llama “dialéctica” que en lenguaje de barrio quiere decir: no hay que dejar de enamorar a una mina de 20 años pensando que dentro de 60 años estará arrugada y desdentada”. El problema es que “la mina de 20” estaba desdentada y arrugada, y asesinaba docenas de compañeros. La izquierda se lanzó a luchar, cada uno según su comprensión, contra la dictadura. ¿Y Galasso?

Lo notable es que el historiador no parece conocer la historia (o mejor aun la desconoce cuando le conviene). ¿Qué izquierda se opuso a los aumentos salariales de Perón? ¿O será que confunde la oposición a los burócratas sindicales y la Congreso de la Productividad con oposición a las conquistas obreras? ¿Quién está en contra de la asignación universal? Y estar en contra no es decir que es insuficiente (lo es) y que no soluciona los problemas de fondo (no lo hace). La izquierda está a favor de todas las mejoras en la vida de los trabajadores argentinos, la diferencia con Galasso es que queremos más y que las migajas no nos contentan. Inclusive pareciera, en su progresión ahistórica, que el historiador Galasso piensa que Yrigoyen, Perón y los Kirchner son la misma cosa, o por lo menos su continuidad y actualización en el tiempo. Hasta para un zurdito como yo le parece que las medidas del primer peronismo fueron un salto en calidad en relación a Yrigoyen. Y ¿dónde esta el IAPI de los K? Ni hablar de que si los K llevaran la distribución al ingreso cerca del 50% para los trabajadores (como sí lo hizo Perón) eso sería un salto en calidad. ¿Y la sindicalización masiva? ¿Y los préstamos hipotecarios? ¿Y la transferencia de ingresos del campo a la pequeña y mediana industria (que, valga sea dicho, no es lo mismo que los grupos económicos sojeros como Aceitera General Dehesa o los de los K de Electroingeniería)? Pero claro, esas son las “limitaciones”, y hay que “profundizar”. ¿Profundizar qué? ¿La creación del grupo económico K? ¿O quizás se refiere a profundizar el apoyo estatal a la patota sindical? ¿Ponerle coto al FMI? Fascinante, ¿cómo, cuándo y dónde? ¿O será que pretende que pagar la deuda es “poner coto”? Si así lo fuera Carlitos Menem es un revolucionario de primera. Ni hablar de las jubilaciones… claro, yo me debo haber imaginado que CFK fue la que vetó el 82% móvil. Tengo curiosidad ¿en qué textos clásicos aprendió a falsear la realidad de esta manera? ¿A dónde va Galasso, sino es a convertirse en otro de los intelectuales oficiales? Bueno, no sorprende mucho… al fin y al cabo el mismo Galasso admite que ésa fue la trayectoria de Jorge Abelardo Ramos. Milcíades Peña dijo que Ramos era “un canguro intelectual” porque saltaba de una posición a otra según su conveniencia. ¿Y Galasso?

Claro el PO y la izquierda le “hacen el caldo gordo” (lo digo así para que vean que yo también puedo hacerme el popular) a la derecha. No en teoría sino en la práctica. ¿Y Galasso? No, él no le hace el caldo a nadie… sólo apoya a Moyano, a Pedraza, a los chicos de Guardia de Hierro, a De la Sota y Accastello, a los pulpos sojeros, a Electroingeniería, Amado Boudou, los intendentes del conurbano, Alperovich, etc. Digamos todos muchachos progres. Pero, además, aquí ni siquiera hay duda. Duhalde aprovecha todo para hacer política. Quizás eso puede hacer que le dé aire a algún planteo de la izquierda. Pero yo no recuerdo a Duhalde diciendo “bien, profundicen las luchas” a los muchachos de Kraft, o reclamando el fin de la burocracia sindical, o pidiendo a gritos que lo enjuicien a Moyano, o reclamando la libertad de Roberto Martino, o denunciando el asesinato de Fuentealba y de los tobas. ¿Y los K? Ellos tampoco. Es más, para un gobierno que “no reprime” ya lleva récord de muertos, detenidos, golpizas. Nuestro Ministro de “Justicia” (así entre comillas porque realmente ese muchacho o el cargo que tiene es de joda) andaba desacatando jueces sin que nadie lo metiera en cana (que es lo que corresponde) ni que el Congreso le hiciera un juicio político. Todo eso mientras el Ministro “Justo” declaraba que no cumplía porque no quería “reprimir”. Eso mientras la tele había pasado las imágenes de la “acción” policial en Kraft-Terrabusi, luego la golpiza a los estudiantes durante la elección del Rector de la UBA, para terminar con los palazos a una sarta de pibes en Córdoba protestando por el cospel o contra la ley de educación. Esto no fue “represión”. Y ni hablar de la justicia para los campesinos desalojados por los especuladores sojeros y la policía que, en el caso de doña Ramona Bustamante de 83 años que vivía en el norte cordobés, fue desalojada a los golpes mientras le rompían sus pertenencias. De eso no dijo nada el así llamado “servidor público”, supongo que se debió a que la octogenaria Ramona agredió solita a botones y matones cuyas vidas peligraron y la molieron a palos en defensa propia. A ver, eso si es estar con la derecha. Galasso avala, justifica y respalda acciones que son de derecha. ¿Profundicemos el modelo? ¿Más palos, presos y muertos? ¿Galasso realmente piensa que los que ocuparon el Parque Indoamericano lo hicieron movilizados por la “zurda loca” y por Duhalde-Macri? Por supuesto que si ya que el “modelo K” ha resuelto el problema de vivienda, los ingresos de los trabajadores se han recuperado y no existe el desempleo. Bueno, exagero un poco. Nunca dijeron que era tan así, el planteo es que “estamos en camino y que ya hicimos mucho”. Claro, “la izquierda abstracta” no lo ve porque no lo quiere ver (siempre tan fundamentalistas nosotros), y ¿la gente común? Supongo que según Galasso o no la ven porque son boludos, o la quieren ver porque están vendidos al oro de Duhalde.

¿Puede ser que Galasso no entienda o que no quiera entender? A ver, y dicho en una forma que pueda comprender. ¿Cambió el modelo económico? ¿Hay hoy inclusión social? ¿La Argentina se ha desarrollado? ¿Y el Plan Quinquenal K dónde esta? ¿Y la Ley del Peón? Suponiendo que pierdan CFK y sus acólitos y gane Duhalde o Alfonsín ¿cuál es el cambio? Mmmmm, volverían a poner el retrato de Videla y todos los antiguos militantes setentistas devenidos en chicos K se quedarían sin laburo. ¡Qué terrible! Estoy seguro que el pueblo argentino prefiere que no haya cambio y que siga todo como está. Por supuesto, Galasso levanta el fantasma del golpismo: “Pensá en la derecha que acecha”. Supongo que se refiere al “increíble peso político y socioeconómico” de Cecilia Pando, ya que el resto de la derecha está en el gobierno, incluyendo a buena parte del antiguo duhaldismo y del menemismo. Pero ellos no son derecha, son del movimiento nacional. Digámoslo de otra manera, y también para que se entienda, para Galasso y los K todo aquel que no esta con ellos es de “derecha”. Pobre Perón que dijo: “Se sube al caballo por izquierda y se baja por derecha”. Y se refería al movimiento nacional y su forma de detentar el manejo del estado y no a la “zurda abstracta” que nunca logró “subirse al caballo”.

Pero lo más interesante es porqué Galasso lanza su diatriba ahora. Según él la izquierda es irrelevante. Aja, interesante el tema. Si lo es, ¿entonces para qué calentarse? Dice el historiador: “durante toda la historia argentina no incidieron para nada y sacaron el 1% de los votos por sostener que millones de argentinos imbéciles se peleaban por diferencias “burguesas” y no por el socialismo. “ Es indudable que es cierto, la izquierda ha tenido poco peso electoral. Excepto que el primer diputado comunista del país fue Miguel Burgas, que la primera intendencia comunista de América fue Cañada Verde, que en Brinkmann se ganó en 1958, que el APR tuvo bastante más del 1% del voto en 1973 y que Abelardo Ramos arañó un millón de votos con la consigna “vote a Perón por izquierda” (eso fue un error nos dice Galasso, que no lo pensó en su momento), y que la IU sacó mucho más del 1% en 1989. Y eso a pesar de la represión y de la falta de recursos, y de competir en un terreno que no le era propio. ¿Cuántas elecciones ganaron los anarquistas? Nunca porque jamás se presentaron. ¿Qué historiador serio diría que no tuvieron peso en la Argentina del 900? Es más, si es sólo por los votos NK perdió la elección de 2003, o sea hoy por hoy tendríamos todos que haber apoyado a Menem.

Pero claro, siempre nos acusan de creernos “la vanguardia iluminada”. Sin embargo, el que no hace más que hablar como si supiera, el que interpreta falazmente al pueblo argentino es el preclaro Galasso, que indudablemente no es un iluminado. Lo que si, es un mercenario intelectual. Digamos, este perro de presa se lanza contra la izquierda con los remanidos argumentos de siempre porque, mal que le pese, la izquierda crece en los movimientos sociales y porque sí tiene influencia. La izquierda presiona para que este gobierno mentiroso lleve a la práctica su discurso “progre”. Y como del dicho al hecho hay mucho trecho, y las incoherencias del régimen están a la vista, en el escaso tiempo entre la muerte de NK y la actualidad volvieron a tener 30% de adhesión en las encuestas, aun en las oficiales. Como no pueden aceptar su responsabilidad de una política antipopular, entonces buscan culpables. La izquierda combativa, la izquierda que lucha y se sacrifica por un mundo mejor, es la más fácil de acusar. Así “el pibe Ferreyra” no fue asesinado por la patota sindical de los K, sino que “fue enviado al muere por la irresponsabilidad de sus líderes”. Increíble, para no decir canallesco. Y termino citando al propio Galasso: “Solo puedo agregarte que hay momentos en la vida de los hombres que lo mejor que pueden ofrecer a su pueblo es una profunda autocrítica y un replanteo de posiciones erróneas. Ahí se juega su profunda adhesión al mundo nuevo que predican y por el cual dicen que están luchando.” Me encantaría escuchar su autocrítica, y ni hablar de cómo piensa que se puede lograr esa sociedad igualitaria en la que dice creer. Pero eso no basta. No sólo que lo diga, también que se juegue por una vez.

Pablo Pozzi. Doctor en Historia, docente e investigador; es autor de "Por la sendas argentinas. El PRT-ERP, La Guerrilla Marxista", "Los Setentistas" y "Huellas Imperiales", entre otros libros.


Fuente: Agencia Nodo Sur
http://www.agencianodosur.com.ar/portal/content/view/727/32/

jueves, 6 de enero de 2011

What do you do? (¿A qué te dedicas?) - Las consultoras, las multinacionales, las nuevas formas de esclavitud y el asesinato de Mariano Ferreyra.


What do you do? (A qué te dedicas), dice en su portada el sitio web de la consultora “Manpower”.

El domingo 2 de enero de 2011, una nota publicada en el matutino “Página/12”, da cuenta de un proceso judicial a la transnacional Nidera realizado en la ciudad de San Pedro que saca a la luz las condiciones infrahumanas en las que trabajan los “changos” –trabajadores golondrinas de Santiago del Estero- que realizan la difícil tarea de desflorar maíz.

El poeta pergaminense Alejandro González Gattone, en su poema “Definición de Pergamino”, representa a esta localidad como “la ciudad crecida entre maizales…”, asociando ineludiblemente el desarrollo de la metrópoli con la siembra de una semilla que, desde los aztecas en adelante, se constituyó en una importante fuente de alimentación para América y el mundo.

Pergamino, ubicada geográficamente en el norte de la provincia de Buenos Aires, como tantas otras ciudades de la región pampeana y de la Argentina toda, hoy no es ajena al avance arrollador del cultivo de soja. Sin embargo, la siembra de maíz por parte de las transnacionales graneras sigue ocupando una considerable cantidad de hectáreas de este sector de la llanura.

Cargill, Nidera, Monsanto-Dekalb y Southern Seeds Production, son las principales empresas dedicadas a la producción de semillas híbridas. Éstas se caracterizan principalmente por poseer un alto potencial de rendimiento y por su resistencia a determinadas enfermedades. Los “changos”, contratados por estos pulpos de la agricultura a través de consultoras, se encargan del desflorado o despanojado del maíz, una tarea fundamental en dicho proceso.

El diario “La Opinión” de Pergamino del 28 de enero de 2009, publicó un artículo titulado “En la campaña más de 10 mil ‘changos’ efectúan su trabajo en los semilleros”. La nota de la Redacción del matutino pergaminense se basa en los pomposos comentarios de los titulares de las consultoras Manpower y Adecco: Gonzalo Ramos y Hernán Alonso respectivamente, quienes no mezquinan elogios a esta nueva forma de esclavitud consumada por las empresas agrícolas y las agencias empleadoras que actúan como intermediarias.

“El santiagueño es elegido porque su trabajo es calificado y puede soportar las altas temperaturas. Los changos tienen mano de obra calificada porque conocen el trabajo a la perfección. Actualmente hay escasez de mano de obra porque hay más oferta de trabajo, y además una importante cantidad de trabajadores mayores se han jubilado”, afirma el titular de Manpower.

“El santiagueño es prolijo, ordenado, sumiso, tiene los objetivos delineados, no es conflictivo. Además el trabajador debe adaptarse a sus compañeros ya que la labor es en equipo por lo que tiene que aprender a convivir no sólo con sus compañeros de casilla sino también con las personas que están trabajando en los campamentos (conformados por 50 ó 60 santiagueños). Son personas muy dóciles que se adaptan a vivir y trabajar en grupos y se pueden adaptar fácilmente a las jornadas de la época estival cuando por lo general en el campo hace más de 40 grados. Son especialistas en esta tarea”, revela Hernán Alonso, titular de Adecco. Según los dichos del representante de la consultora, el lector podría llegar a establecer una perversa y degradante analogía entre los “changos” santiagueños y un ejemplar de la raza Rough Collie o cualquier otro can que se destaque por su docilidad y sumisión.

Por otra parte, el redactor de la nota se esmera en resaltar que “muchas personas creen que los ‘changos’ trabajan en malas condiciones”. Y que “para desmitificar esto los titulares de las consultoras manifestaron que se busca en todo momento optimizar las condiciones de trabajo y de vida de los santiagueños.”

La explotación de los trabajadores golondrinas por parte de las empresas graneras transnacionales, la zafra, la recolección de zanahorias y otras tantas tareas que se ejecutan estacionalmente, es moneda corriente desde hace mucho tiempo. Este sistema de semiesclavitud no es patrimonio exclusivo de las actividades agrícolas, tiene su paralelo en los regímenes laborales que padecen los trabajadores de los hipermercados, los call center y un sinnúmero de labores que, en el marco del trabajo precarizado y tercerizado, y con la gestión de las consultoras como intermediarias, proveen mano de obra de muy bajo costo a la insaciable maquinaria del sistema capitalista del cual la Argentina de la era “K” no constituye una excepción.

Hasta el asesinato de Mariano Ferreyra a manos de los sicarios de la Unión Ferroviaria, la tercerización era una realidad ignorada por muchos y disimulada por quienes obtienen jugosas ganancias de ella: funcionarios, empresarios y burócratas sindicales.

Los trabajadores ferroviarios tercerizados dieron el puntapié inicial en la lucha contra esta nueva forma de explotación. Los telefónicos y los empleados de las proveedoras de electricidad privatizadas siguen ese camino. Un camino al que una justicia funcional y adicta al sistema pretende obstaculizar mediante la criminalización de la protesta. No obstante, son cada día más los que están dispuestos a transitarlo. Al decir de Antonio Machado, haciendo camino al andar.

Publicado en "Rebelión" 10/12/2010 - Copyleft